XV Aniversario

15 años atrás abría sus puertas por primera vez una industria pujante. Como quien puja un bebé, Korochi, su presidente, parió su primera idea y la publicó. Estuvo ahí unas cuantas horas —la idea—, tomando aire y retozando al sol. Hasta que se acercó una mosca. Y dijo:

—¿Y esto?*

Y revoloteó alrededor, pero como vio que no desprendía olor ni invitaba a otras moscas, se fue volando otra vez. Hoy, tres lustros más tarde, podemos decir que de haberse quedado comiendo de aquel primer post, hoy sería una mosca hipster y en los diarios sería furor:

«La primera mosca que sintetizó un blog en su ADN.»

Pero no, prefirió volar y apoyarse en unos restos de asado de obra. No la podemos culpar. No todas las moscas nacen con detector de tendencias.

Después se acercó gente. Y había más ideas que habían sobrevivido. Y todos tenían las suyas, así que iban y se abrían otros blogs. Ahí las moscas se acercaban en grupúsculos, aunque aterrizaban mayormente en las cajas de comentarios. Muy parecidas a las cajas de pizzas, con aceite chorreando y restos de servilletas usadas.

Korochi Industrias se mantuvo a lo largo de los años alimentando la cadena de producción. Siempre con ideas muy breves, y a veces cortas. A las que no se les podía pedir más porque no les daba la cabeza.

Sucursales

En una oportunidad, mediante una entrevista a su presidente, Korochi Industrias deslizó que su producto insignia eran las ideas compactadas en micro envases.
Cinco años después, en 2006 una empresa norteamericana lanzó un producto cuya unidad de medida era el tweet y el mundo entendió finalmente qué hacía Korochi.

Rápido de reflejos, Korochi abrió una sucursal de Korochi Industrias en Twitter en diciembre de 2006 para alimentar al mercado internacional de consumidores de tweets.

En los años siguientes la audiencia fue abandonando los blogs para ir a ver al shopping (Twitter) todas las vidrieras (Blogs) con productos (Tweets).

También se abrió una franquicia en Facebook pero a Korochi nunca lo terminó de convencer que algo como un barrio cerrado promueva la idea de un mundo conectado. Basta con ver la cara de Mark Zuckerberg para entender que su similitud con una caricatura solo puede significar que miente todo el tiempo.

Korochi, a modo de protesta, mantiene esa sucursal en estado de abandono para demostrarle al elitista de Zuckerberg que no tiene ningún tipo de interés en sus terrenos y que solo está esperando que el pasto siga creciendo para que la naturaleza gane terreno e invada todo.

Las estrictas normas de Facebook dicen que cada marca es responsable de su parcela y por este motivo los servicios de poda de la empresa de SuckBerg no pueden ingresar a normalizar el terreno.

Se espera una disputa en los próximos años por este asunto.

También se abrieron otras sucursales. Habrá más detalles sobre la expansión comercial en el Capítulo 12 de Korochi Industrias, una novela de próxima aparición.

Historia visual

Uno de los primeros logos de Korochi Industrias

Korochi Industrias comenzó su negocio con un recordado logo de estética constructivista y fue cambiando a lo largo de los años. En algunos aniversarios los clientes enviaban su propia versión del logo a modo de homenaje.

Más detalles sobre el proceso de branding en el Capítulo 13 de próxima aparición.

Celebración

Una vez le preguntaron a Korochi por qué nunca hacía un evento el día del aniversario, y él contó que se hace pero que es un evento privado. Sale a correr por los alrededores de las instalaciones de Korochi Industrias —se conocerán más detalles en una novela de próxima aparición— la misma cantidad de kilómetros que años que cumple la industria. Por lo tanto este año tocaron 15K y así fue, recibiendo una ovación con corte de cinta en la llegada.

Más detalles de esta celebración en el Capítulo 11 de próxima aparición.

Mientras tanto usted puede visitar:

Korochi en Twitter

Korochi Industrias en Medium

 

* No lo dijo, lo pensó.

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